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Los Grand Cru de Borgoña

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Cada región vinícola posee una identidad única y determinada, entre otras cosas, tanto por las condiciones propias del viñedo como por la capacidad de un productor para saberlas potenciar. Sin embargo, ninguna ha alcanzado el nivel de perfeccionamiento y precisión del terroir o climat de Borgoña, producto de siglos de historia, tradición y experiencia que se remontan a la época galo romana.

Incluida desde 2015 en la lista del Patrimonio de la Humanidad, esta famosa región del centro de Francia posee 84 Apellations d´Origine Contrôlée o Denominaciones de Origen Controladas, las cuales representan más del 23% de las existentes en todo el país, lo que comprende apenas el 4% de la superficie total del viñedo francés.

De dichas denominaciones, 33 simbolizan la categoría de excelencia: los Grand Cru, terrenos que presentan cualidades excepcionales en cuanto a suelo, clima, orientación y pendiente, así como en la calidad de la fruta. De ellos proviene tan solo el 1% de la producción borgoñesa, siendo reconocidos a nivel mundial como referente de los mejores vinos.

Dónde se encuentran

La reglamentación específica de esta denominación establece 24 Grand Cru en la zona de Côte de Nuits, 8 en Côte de Beaune y 1 en Chablis; además, la normatividad también delimita cuáles son los que pueden producir solo vinos tintos o blancos. En cualquier caso únicamente serán monovarietales a partir de dos cepas autorizadas: Chardonnay para los blancos y Pinot Noir para los tintos.

En general, aunque puede beberse joven, un Grand Cru suele desarrollar mucho mejor sus características organolépticas a partir de los 10 años de la cosecha, con una buena evolución en botella y condiciones aptas para guarda y consumo óptimo después de varios años e incluso décadas.

Legendarios nombres como Romanée Conti, Chambertin, Montrachet, Clos de Tart, Échezeaux, La Tâche o Musigny encabezan el catálogo de etiquetas Grand Cru que por su producción sumamente limitada y precios altos se han convertido en objeto de culto entre apasionados y conocedores del mundo del vino. Para dar una idea del enorme valor que pueden alcanzar, basta señalar que Romanée Conti, por ejemplo, tiene una producción media anual de 5450 botellas.

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